¿Te ha pasado alguna vez que abres varias pestañas en el navegador y el ordenador empieza a rascars, los ventiladores se ponen a mil por hora y todo se congela? Hoy en día, los navegadores como Google Chrome, Microsoft Edge o Safari son auténticos “devoradores” de memoria RAM. Acumulan historiales gigantescos, extensiones que no usamos y datos en caché que ralentizan la navegación diaria.
Si notas que tu navegador se arrastra y quieres que vuelva a volar sin necesidad de cambiar de dispositivo, aplica estos sencillos trucos de optimización.
1. Cierra y suspende las pestañas que no utilices
Tener decenas o cientos de pestañas abiertas “por si acaso” es la causa número uno del colapso de memoria RAM.
- Pestañas en suspensión: La mayoría de navegadores modernos incluyen una función para suspender automáticamente las pestañas que llevas un rato sin mirar, liberando sus recursos en segundo plano sin cerrarlas del todo. Revisa los ajustes de rendimiento de tu navegador para activarlo.
- Agrupa o guarda para más tarde: Si necesitas consultar algo más tarde, utiliza la función de añadir a marcadores o crear grupos de pestañas en lugar de dejar el navegador saturado.
2. Limpia los datos de navegación y la caché acumulada
Igual que ocurre con los teléfonos móviles, el navegador guarda archivos temporales de todas las páginas que visitas para cargarlas más rápido la siguiente vez. Sin embargo, con los meses, esa acumulación excesiva produce el efecto contrario.
- Pulsa las teclas
Ctrl + H(en Windows) oCmd + Y(en Mac) para abrir el historial, o ve directamente al menú de configuración del navegador. - Selecciona “Borrar datos de navegación”.
- Marca las casillas de Archivos e imágenes en caché (puedes conservar las contraseñas guardadas y las cookies si no quieres perder tus sesiones iniciadas) y haz clic en borrar. Notarás una agilidad inmediata.
3. Revisa y desinstala extensiones innecesarias
Las extensiones o “plugins” son muy útiles para bloquear publicidad, traducir páginas o gestionar contraseñas, pero muchas de ellas se quedan instaladas para siempre funcionando en segundo plano y consumiendo recursos valiosos.
- Entra en el menú de extensiones de tu navegador.
- Haz limpieza: desinstala o deshabilita todas aquellas herramientas que ya no utilices en tu día a día. Cuantas menos extensiones activas tengas, más ligero y seguro será tu navegador.
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